Echando Un Rico Polvo Con Mi Mujer

“Deja ya la computadora y ven a ver esto,” me dijo Lola mi mujer.

“Ya voy Lolita.” le conteste, “deja que termine lo que estoy haciendo.”

“Ok Yaco, pero no tardes mucho, quiero que veas este video que me prestaron mis amigas.” Como yo no avanzaba a ir volvió a gritarme, “coño yaco, no me digas que te estas haciendo otra paja viendo las fotos de Reyna en Historias Lush, ya es como la quinta puñeta que te haces hoy viendo a esa chica, ¡suéltala ya carajos y ven a ver esto que está bien bueno!”

Apague la computadora para que no jodiera más y fui a ver qué carajos era lo que quería que viera. La encontré en la cama casi desnuda, solo tenia puesto un brasier que a penas le cubría las tetas, se había quitado el panti bikini, lo había tirado al lado de la cama y se estaba agarrando la chocha mientras miraba la pantalla del televisor empotrado en la pared… En todos los años que llevo viviendo con mi mujer, nunca me canso de admirar ese hermoso cuerpo que tiene, tan pronto la vi así acariciándose la crica, se me paró el bicho y me dieron ganas de fallármela de inmediato.

Le puse la verga cerca de la cara para que me diera una mamada y como le tapaba la vista me empujó refunfuñando, “déjate de jodiendas Yaco, te llamé para que vieras el video conmigo, no para que me metieras tu bicho en la boca.”

“Pero Lolita, dame una chupadita nada más, que estoy caliente,” Le dije, pero no hubo forma de convencerla, cuando lola dice no es no, así que me acosté a su lado y me puse a ver el dichoso video con ella.

El video era de una muchacha joven, preciosa, que se tiraba a dos tipos a la vez, uno a uno se la fueron follando por la chocha, por el culo, por las tetas, por la boca, no había hueco en el cuerpo de la chica que ellos no le clavaran, y ella se encargaba de darles a cada uno de los tipos lo mejor de ella. Me di cuenta de que era un video amateur y al observar bien a la chica me dio la impresión de que la conocía, entonces mi mujer me sacó de la duda diciéndome que ella era una de sus amigas, la misma que se lo había prestado. De verdad que el video estaba bien caliente y mi mujer seguía metiéndose los dedos dentro de la crica, poniéndome más bellaco aún, hasta que por fin la oí decirme…

“Papi, papito… ¿Me mamas la chocha?”

“¿Que te mame qué?” le dije haciéndome el que no la oía.

“La chocha, ¡cabrón! No te hagas rogar, si yo sé que ya estas ansioso por comérmela, dame una mamada, Yaco… ¿sí?”

Ella tenia razón yo estaba ya loco por hundir mi cara en ese rico bollo entre sus piernas y quería hacerla correr con mi boca, comencé a mamársela metiendo mi lengua en su húmeda raja, encontré su clítoris y se lo chupé delicadamente pero seguido. No tardó mucho en correrse restregando su crica en mi cara mientras yo le daba lengua a su clítoris y me llenaba la cara de sus jugos deliciosos que manaban de su interior.

A la vez ella gritaba a todo volumen, “ay, ay, papi, mmmm, muérdeme, chúpame la chocha, ay coño, me estoy viniendo, sigue mamando, no pares por favor, ni pal carajo, ay, mmmm, ¡qué rico! Me vengo, me vengo, mmmm.”

Por un buen rato seguí mamando esa rica chocha hasta que la sentí relajarse, luego de haber experimentado su orgasmo. Volvimos a fijarnos en el video, esta vez mi interés estaba en la chica, la cabrona estaba buenísima, unas tetas grandes como me gustan, unas caderas anchas, muslos redondos y hermosos y un culo que de solo mirarlo invitaba a comérselo. Mi mujer se dio cuenta de cuanto me gustaba mirar a su amiga cuando me vio la verga latiendo, anticipando el placer que seria explorar ese delicioso culo… Pensé en la dicha de abrir esas hermosas nalgas, buscar el pequeño orificio con la punta de mi pene y empujárselo poco a poco hasta tenerlo todo adentro, sintiendo la estrechez de su canal y el calor de sus entrañas envolviéndome la verga a punto de estallar dentro de ella.

La erótica voz de mi mujer interrumpió mis perversos pensamientos para decirme, “cómeme el culo, papi…”

“¿que te haga qué?”

“Joder, que me comas el culo ahora Yaco, no me hagas repetirlo otra vez, sé que estas haciendo un celebro con el culo de mi amiga Yaco, pero a ella no la puedes coger ahora y a mí sí. Piensa en ella si quieres papi pero méteme ese bicho por el culo lo antes posible, te deseo con cojones, no me dejes sufrir así…”

Si mi verga estaba dura, se puso más dura todavía al oír aquella invitación. La viré boca abajo, sus preciosas nalgas quedaron a mi merced, con mis manos en ellas las abrí un poco, busqué con mi lengua su pequeña entrada, y le mamé el culo, lubricándolo con mi saliva, para que mi verga entrara sin problemas cuando la clavara mas tarde… de pronto vinieron a mi mente escenas de todos los relatos que había leído en Lush, pensé en el rico pezón del avatar de Sole, las hermosas nalgas de Mama_Dora, las voluptuosas tetas de Redhotmommacita, en el cuerpo sensual de Amaranta y en la reina de todas, mi fabulosa ReynaLush, era un torbellino de escenas lujuriosas de todas esas bellezas juntas provocándome, invitándome a disfrutar de sus encantos. Me puse tan caliente que la verga parecía explotarme en pedazos si no avanzaba a penetrar el delicado túnel del placer que tan generosamente me ofrecía mi mujer.

Le puse la punta en la entrada, y fui abriéndome camino poco a poco empujando con cuidado para no lastimarla, ella me gritaba ansiosa que la clavara y eso estaba haciendo… clavándole mi verga hasta lo más hondo de su ser.

Cada vez que se la empujaba ella me gritaba, “¡dámela toda!” Me decía, “agárrame las tetas puñeta que me estoy viniendo”

Ella misma se introducía varios dedos en su crica, y su culo exprimía a más no poder mi verga en un perreo interminable, sentí un cosquilleo por todo mi cuerpo, y supe que no podría aguantar más lo inevitable, lo que mi verga tanto deseaba hacer desde el principio que entro en su cueva… llenarle el interior de leche caliente. Mi venida no se hizo esperar, se lo empujé hasta lo más adentro que pude y me corrí dentro de ella descargando todo mi semen en su maravilloso culo.

Ella me regaló otro de sus orgasmos, y allí nos quedamos, tranquilos y extasiados, sin ánimos de soltarnos. La pantalla del televisor estaba en blanco, el video se había terminado, y ni cuenta que nos dimos… pero definitivamente, fue un rico polvo el que le eché a mi mujer.

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